16 de julio de 2024
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Calesita: Cómo fue la noche donde juntaron a los mejores restaurantes porteños

En esta tercera ocasión, chefs de diversos rincones de Latinoamérica se congregaron para cocinar en ocho de los principales establecimientos de la Ciudad. Más de 1200 personas asistieron y disfrutaron de la reunión.

El miércoles se experimentó una auténtica celebración culinaria en Calesita. Para muchos, fue el acontecimiento gastronómico más destacado del año. En esta tercera ocasión, se congregaron chefs de diversas partes de Latinoamérica, quienes trajeron sus equipos para cocinar en algunos de los principales restaurantes de Buenos Aires.

El evento animó al público a recorrer la ciudad durante la noche, de manera similar a girar en una calesita, y visitar los diversos restaurantes participantes para degustar los platos preparados por chefs llegados de México, Panamá, Guatemala, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Uruguay, Chile y Bolivia.

La parte emocionante de esta experiencia es que para desplazarte de un lugar a otro, hay un autobús gratuito muy animado que te lleva a los distintos restaurantes.

El evento tuvo lugar al mismo tiempo en 6 restaurantes de Buenos Aires y dos bares que actuaron como “sedes”, todos situados en la zona entre Palermo y Villa Crespo: José el Carnicero, Niño Gordo, Gran Dabbang, Franca, Mengano, Trescha, Tres Monos y La Uat

En cada uno de estos establecimientos, participaron chefs locales e internacionales destacados como Tassia Magalhaes (Nelita – São Paulo), Leonor Espinosa (Leo – Bogotá), Janaína Rueda (A Casa Do Porco – São Paulo) y Juan Luis Martínez (Mérito – Lima).

Noche épica de los mejores restaurantes de Buenos Aires y Latinoamérica

Mi ruta comenzó muy temprano, a las 19:00 horas. El primer destino fue José el Carnicero, el nuevo establecimiento de los chefs Sitz-Peña, que acogió a José Luis Hinostroza (Arca – Tulum), Jaime Torregrosa (Humo Negro – Bogotá), Kurt Schmidt (99 – Santiago) y el chef local Alejandro Feraud (Alo’s – Buenos Aires).

En este lugar degusté diversas preparaciones, como pulpo con embutido rojo y judías (caseras); una crema de morcilla con salsa agridulce de papaya y crujiente de calamar (99); raviolis rellenos de pato y vieiras en caldo de ave con hongos enoki (Alo’s); y mi plato preferido: cerdo asado con piel crujiente y frijoles de la cocina mexicana de Arca.

Alrededor de las 20:30, me acerqué a Tres Monos, que estaba a poca distancia, para disfrutar de los cócteles preparados por Laura Hernández Espinosa, de La Sala de Laura en Bogotá.

Aquí disponían de tres bebidas para degustar. Mi favorita fue una llamada “Reminiscencias”, que incluía un licor de miel con extracto de pan brioche, tostadas y vainilla.

Cerca de las 22 horas, arribé a Gran Dabbang. Aquí, junto al dueño del restaurante, Mariano Ramón, estaban cocinando Marsia Taha Mohamed (Gustu – Bolivia), Vanina Canteros (Manzanar – Montevideo), Astrid Acuña (La Mar – Buenos Aires) y la reconocida Dolli Irigoyen.

Cada plato fue una celebración de sabores y se adaptó perfectamente al estilo de Dabbang: los mini albóndigas de cordero con salsa verde y yogur (Dolli), el anticucho de chernia con salsa de ají amarillo (La Mar) y el cremoso de maíz negro, musuro y ajíes bolivianos (Gustu).

El servicio fue extremadamente eficiente y ágil, facilitando la rotación de mesas para dar cabida a más personas. Según la organización, Calesita atrajo a 1200 personas en total, con un promedio de 200 personas por restaurante.

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Aún con espacio para continuar disfrutando de la comida, mi siguiente parada fue en Franca, de Julio Báez, ubicado en Villa Crespo, uno de los destinos más concurridos de la noche junto con Niño Gordo (cada uno recibiendo en promedio a 300 comensales).

El chef colaboró con Alejandro Chamorro y Pía Salazar (Nuema – Quito), Fulvio Miranda (Cantina del Tigre – Panamá), Pedro Bargero (Amarra – Buenos Aires) y el equipo de Proyecto Pescado (Elio Contreras, Francisco Soldi, Facundo Maroñas y José Villanueva, de Chapadmalal), compartiendo sus fogones con ellos.

Una de las experiencias destacadas de la noche fue Proyecto Pescado. Disfruté de un tiradito de pez limón con pil pil, así como de un besugo curado y ahumado con boquerones de castañeta y pan. Fue una delicia, al igual que la trucha patagónica y las mollejas preparadas por Nuema, y el pastrón a la parrilla con salsa charcutera de hongos de Franca.

La noche fue extensa, pero aún quedaba más por vivir. En La Uat nos recibieron con música, baile y una vibrante fiesta, donde el equipo de barra de Humo Negro (Bogotá, Colombia) presentó su destacada selección de cócteles en el bar de Sebastián Atienza y Charly Aguinsky.

Todos los locales participantes y los restaurantes invitados de Calesita

Niño Gordo: a Germán Sitz se les sumaron Leonor Espinosa (Leo – Bogotá), Tassia Magalhaes (Nelita – San Pablo), Clara Corso, Lucas Canga y Felix Babini (MAD Pasta – Buenos Aires) y la sommelier Sorrel Moseley-Williams.

Mengano: Facundo Kelemen invitó a Juan Luis Martínez (Mérito – Lima), Janaina Rueda (A Casa Do Porco – San Pablo) y Sebastián Weigandt (Azafrán – Mendoza). Gabriela Lafuente, sommelier y propietaria de El Baqueano en Salta, estuvo a cargo de los vinos.

Franca: Julio Martín Baez compartió cocina con Alejandro Chamorro y Pía Salazar (Nuema – Quito), Fulvio Miranda (Cantina del Tigre – Panamá), Pedro Bargero (Amarra – Buenos Aires) y el equipo de Proyecto Pescado.

Gran Dabbang:  acompañaron a Mariano Ramón, Marsia Taha Mohamed (Gustu – Bolivia), Vanina Canteros (Manzanar – Montevideo), Astrid Acuña (La Mar – Buenos Aires) y Dolli Irigoyen.

Trescha: Tomás Treschanski trabajó a la par de Pablo Bonilla (Sikwa – Costa Rica), Sergio Díaz (Sublime – Guatemala) y Branko Vaccaro (Reliquia – Buenos Aires). Pablo Cúneo, enólogo de Bodega Luigi Bosca, acompañó en el servicio.

José el Carnicero:  recibió a José Luis Hinostroza (Arca – Tulum), Jaime Torregrosa (Humo Negro – Bogotá) , Kurt Schmidt (99 – Santiago) y el local Alejandro Feraud (Alo’s – Buenos Aires).

Tres Monos: en la barra de Atienza y Aguinsky estuvo Laura Hernández Espinosa, de La Sala de Laura en Bogotá.

La Uat: el equipo de barra de Humo Negro animó la noche.

Por Buen Ciudadano

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